Friday, August 17, 2007

Desentrenado

Carallo.


Al intentar cambiar la configuración del otro blog, me he cargado la entrada que creé allá por el 20 de mayo y he tenido que reescribirla.


Tks, tks, tks... espero que no me pase eso con este blog porque me puede dar un ataque a apoplejía si tengo que re-teclearme todas las entradas.


Si es que está visto... no puede uno irse.


Cheers,

Harry


Here I am again

Hay que ver. Quién me lo iba a decir a mí.

Un año y medio fuera de mi propio blog.

Pero dejénme justificarme: como por desgracia antes está la obligación y luego la devoción, durante todo este tiempo he estado más bien desconectado de mi querido ambiente escéptico. Y como este blog en teoría estaba destinado a la apología del sentido común y a poner en evidencia a mamarrachos varios sólo haciendo uso de una lógica más o menos correcta... pues como que no me he atrevido a colar de rondón otras cosillas. Salvo una. La última entrada sobre el humo.

De hecho, hace poco tiempo me agarré un cabreo monumental con algo -no recuerdo muy bien qué- que aconteció en el día a día normal y corriente de este país, y con tal de no mezclar contenidos, me creé otro blog para tratar específicamente de estos temas. Helo aquí.

Como ahora he de compartir los dos blogs con la misma cuenta, no me queda más remedio que utilizar en éste el nombre que también utilizo en el otro.

Año y medio hace ya que entró en vigor la ley que menciono en esa entrada y no he dejado de fumar cigarrillos. De hecho, hace ya meses que ni siquiera me fumo una pipa.

Pero es que en todo ese tiempo han pasado muchas cosas, amiguitos... mi vida ha cambiado en muchos sentidos, tanto en el terreno profesional como en el personal. Así que de paso voy a darle un lavado de cara a la plantilla del propio blog.

Pero eso es otra historia.

Lo verdaderamente curioso es que estoy aquí de nuevo, quizás con el mismo poco tiempo que tenía cuando dejé de actualizar este blog, pero sin duda con las mismas ganas.

En fin... ya veremos qué tal se da esta nueva tacada y hasta cuándo dura.

Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;)

Friday, December 30, 2005

Holy Smoke

Holy Smoke. Bendito Humo. Ese es el título de un libro de Guillermo Cabrera Infante, impenitente fumador de cigarros puros de palmo y medio de tamaño (que por cierto aún no he leído pero que leeré ya que a tenor de las reseñas parece interesante).

Del mismo calibre que los que fumaba uno de los mayores, mejores y preclaros líderes que haya tenido el mundo occidental y que dio su apellido a una marca o quizás formato de tales cigarros habanos: Sir Winston Churchill. Y del mismo calibre que aún fuma, a su edad, un dictadorzuelo déspota y con incontinencia verbal aunque ya chochee como Fidel Castro (él dijo que se quitaba, pero eso no se lo cree nadie, y menos él mismo... lo seguirá haciendo a escondidas).

Viene a cuento este post -aunque quizás escape de la temática principal de este blog- por la inminente aplicación de una Ley que está en boca de todos, ya sea en forma de comentario, de espumarajos de saliva producto de arengas y/o discursos con rabia incontenida o en forma de humo: la tan traída y llevada Ley Anti-Tabaco.

Como soy lego en muchas materias, incluyendo entre ellas la botánica, la bioquímica, la biología, la neumología y unas cuantas "gías" más, agradeceré enormemente que me desasnen y me saquen de mis más que probables errores algunos de mis amables lectores. No obstante, siendo yo lego, intentaré recuperar en un post posterior dos pequeños articulitos escritos, uno de ellos por un médico buen amigo y fumador de pipa, y el otro procedente de un estudio de un neumólogo que debo tener archivados por ahí.

Adelanto ya que este humilde bloggero ha sido y es fumador empedernido, por lo menos hasta el próximo día 2 de enero en la oficina, habiendo tenido algún que otro paréntesis en el "vicio". Uno que, como tantos otros, empezamos a trabajar jóvenes y que nos sumamos en aquellos tiempos al carro del cigarrillo porque nos hacía sentirnos "mayores". Es decir, perfectamente integrados en el mundo adulto, entendido éste como formado por personas que "ya trabajan" y por lo tanto, adquirían ante sus progenitores y ante el resto de la sociedad "el derecho" de fumar públicamente y no hacerlo a escondidas. Y esto no es una autojustificación. Es un hecho que la mayoría de personas de mi generación hemos asumido y ahora que nos damos cuenta, padecido. Eran otros tiempos, otras costumbres, otros estereotipos y otros modelos.

La cuestión no es si la Planta del Tabaco es o no en sí misma perjudicial: creo que no cabe la menor duda al respecto. ES perjudicial.

En igual medida que muchas otras sustancias, según cómo y en qué cantidad se consuman, son igualmente perjudiciales y no por ello menos diarias: la sal, las grasas saturadas, el CO2 de la combustión de la gasolina, el chocolate, el aceite, el pá amb tomátec, el jamón de jabugo, los huevos fritos, la morcilla de Burgos, el vino con casera, el cafelito, la copita de coñá, la Coca-Cola (light o de la otra) y así hasta aburrirnos. Sin entrar en topicazos fáciles ni caer en la falacia del blanco móvil. Todo según cómo, en qué condiciones esté y en qué cantidad lo consumamos, puede llegar a ser perjudicial.

Las cuestiones, pues, son otras, puesto que está claro que la Planta del Tabaco ES perjudicial. Algunas de ellas son menores y otras quizás no tanto. Me temo que más de uno, más de dos e incluso varios miles o millones confunden algunos términos, cosa que puede parecer una tontería, pero no lo es.

Veamos: se nos dice que en España, "el tabaco provoca directa o indirectamente 50.000 muertos al año"; que "el tabaco provoca cáncer"; que "el tabaco lleva a una muerte lenta y dolorosa".

Permítanme que sea un tanto escéptico en cuanto a esta afirmación, por muchos y muy sesudos estudios epidemiológicos y estadísticos que se hayan hecho. Por cierto, me gustaría mucho ver sobre qué muestra se han hecho esos estudios. Quiero decir sobre qué tipos de fumadores se ha verificado determinadas patologías. Si sobre todos ellos, si sobre los consumidores de cigarrillos, si sobre los consumidores de puros habanos, si sobre los consumidores de tabaco de pipa, si sobre los consumidores de "caldo de gallina" (los más viejos del lugar sabrán a qué me refiero), si sobre los consumidores de rapé (sí sí, aún existe y es la leche de curioso y el efecto es cojonudo) o si sobre fumadores activos pero no pasivos. Y esto no es buscar excusas ni intentar autojustificarme. Intentaré explicarme.

Para mis cortas entendederas, el error parte del supuesto de base: ¿qué entienden quienes han redactado estas frases por "tabaco"?

Supongo -y estoy casi seguro de no equivocarme- que lo que se consume de manera masiva: el cigarrillo.

Y les ruego que me disculpen, pero eso NO ES tabaco. O por lo menos no es sólo tabaco. Creo que sé de qué hablo al llevar quemando estos pequeños cilindrines desde la tierna edad de los catorce años, habiendo tenido no obstante la tremenda suerte de probar otras variedades de quemar dinero, como pueden ser el fumar en pipa o el fumar puros habanos.

Les aseguro que no tiene nada que ver. El cigarrillo (eso que todo el mundo llama "tabaco") puede ser cualquier cosa, pero no es tabaco en su estado normal y natural. Doy fé de ello. Puede ser cualquier tipo de droga, pero no es -o por lo menos no es sólo- la nicotina que ya de por sí tiene la Planta del Tabaco.

El consumo desaforado de cigarrillos es en gran parte compulsivo, inercial, y en gran parte provocado por vaya Vd. a sabver qué otro tipo de sustancias que los fabricantes de tales engendros introducen en él con el fin de fomentar, mantener y a ser posible aumentar nuestra dependencia del mismo. Nuestra dependencia del cigarrillo, no ya del tabaco en sí, que por su cuenta contiene un elemento altamente adictivo: la nicotina.

Entre muchos otros componentes que al parecer le añaden para sazonarlo con los fines antes mencionados, están el amoníaco, la estricnina, la esencia de vainilla, el cacao y un larguísimo etcétera de sustancias que no contiene por sí misma la Planta del Tabaco. Además del cloro empleado en el blanqueado del papel, la fibra de vidrio que contiene el filtro, y etcéteras varios. Es decir, que siendo por sí misma como lo es, una planta potencialmente "mala", la hacen aún peor. De hecho, en Alemania, el Ministerio competente ya ha emprendido las acciones pertinentes para que las tabaqueras tengan obligación de detallar todos y cada uno de los aditivos que introducen en los productos que comercializan y no sólo aquéllos de los que hasta ahora era obligatorio informar por Ley, y que creo recordar que se circunscribían a cuatro parámetros: alquitrán, nicotina, y no sé que otras dos sustancias más (amoníaco y otra, creo... que alguien me desasne, por favor). Magnífica iniciativa, que deberían seguir muchos Gobiernos o, en un caso óptimo, debería convertirse en Normativa de la Unión Europea.

Y siguiendo con la terminología empleada, podemos también acernarnos al término más comúnmente empleado para designar el hecho de quemar dinero en forma de cilindros que contienen sustancias dudosas: "fumar".

Todo el mundo entiende por "fumar" ese hecho que acabo de describir: la quema compulsiva de cigarrillos que contienen de todo menos tabaco, introduciendo en nuestros pulmones el humo resultante de tal combustión.

Les ruego me disculpen. Eso no es fumar. Eso es una de las muchas formas que hay de envenenarse, consciente o inconscientemente, por voluntad propia o por voluntad inducida.

Créanme, amiguitos, "fumar tabaco" es muy distinto a lo que nos dicen que es
.

Fumar tabaco es disfrutar del aroma, la fragancia, la frescura, el gusto de determinados tipos de hoja de la Planta del Tabaco (sin aditivos) haciendo uso de todos nuestros sentidos.

Fumar tabaco es degustar la combustión de dicha planta (sin aditivos) y sacar conclusiones de lo que nos dicen nuestros sentidos: puede gustarnos o no. Al igual que puede gustarnos o no la cata de determinado vino de rioja, la ingestión de determinada especie picante, de determinado aperitivo salado, o de cualquier otra cosa que se nos pueda ocurrir.

Nada que ver. No tiene nada que ver, por ejemplo, llenar una pipa -por otra parte, la forma más antigua de consumo de tabaco en el mundo occidental- palpando la textura de la Planta del Tabaco en la forma que el recolector y empaquetador haya querido darle (láminas prensadas -flake-, discos -curly cut-, hebras -shag- y un larguísimo etcétera), palpando su grado óptimo de humedad, oliendo el aroma que le ha quedado después del proceso de curación (al vapor, por prensado...), degustando el sabor que tiene después de su estancia "en bodega" (o en secaderos), degustando el sabor que le ha dejado la creatividad del "blender" al hacer su mezcla entre distintos tipos de hoja de tabaco (orientales, virginias, burleys, cubanos...), degustando lo que le ha quedado de "poso" a esas hojas de tabaco después de su curación "al aire" o "al fuego". Y así podría extenderme casi hasta el infitino. Las posibilidades de degustación del tabaco en la cazoleta de una pipa son casi infinitas. Y eso sin aditivos, aunque los hay para todos los gustos, incluyendo el sabor y aroma a frutas tropicales como el mango, pasando por los más variados licores.

Todo lo dicho anteriormente para la pipa puede también aplicarse al cigarro habano. A la maestría del "torcedor", a la maestría del recolector y curador de las hojas puras y limpias de nervadura que formarán la capa, al grado correcto de humedad que deberán tener las hojas que formen la tripa, y a todo ese cúmulo de cosas que hace que un buen cigarro habano tenga ese aroma inconfundible, profundo, único.

Y como de lo que se trata es de degustar la combustión de la hoja de la planta del tabaco, no es preciso que introduzcamos el humo procedente de tal combustión en nuestros pulmones: nos bastará hacer uso de nuestro gusto, de nuestro olfato, de nuestro paladar, de nuestro tacto, y apreciar -o no hacerlo- las sensaciones que esto nos produce. Y decidir si eso nos gusta o no, y si queremos mantenerlo entre nuestras aficiones o no, siempre y cuando eso no vulnere los derechos de aquellos a los que no les gusta.

Y siempre y cuándo aquéllos a quienes no les gusta, no intenten vulnerar, perseguir, satanizar y prohibir mi derecho a que sí me guste.

Sin mencionar que la no introducción de ese humo en nuestros pulmones producirá (si es que llega a hacerlo) una dependencia de la nicotina muchísimo menor -por no decir nula- que la que producen esos engendros del diablo: los cigarrillos. Es decir, que la propiedad maligna para la salud y para la psique -a través de la adicción- que hemos visto está fuera de toda discusión y que posse la Planta del Tabaco, esa maldad intrínseca de la misma, se verá como mínimo fuertemente reducida. Puede haber, casi seguro habrá perjuicio para la salud, pero sin duda alguna nada que ver con el que nos proporcionan los engendros del diablo ni en cuanto a cualidades de los estragos padecidos ni en cuanto a consecuencias de los mismos.

Doy fé de ello. Abandoné hace algún tiempo los cigarrillos durante 51 días, pero mantuve mi afición a fumar en pipa. Desafortunadamente, los que hemos tenido la desgracia de iniciarnos en el consumo de tabaco con los cigarrillos muchas veces, por pura inercia, nos "tragamos" más de una y más de dos de las caladas que le damos a la pipa. Es decir, nos "tragamos" el humo al igual que con los cigarrillos. Puedo asegurarles, amiguitos, que ESE humo (el del tabaco de pipa sin aditivos) NO ME QUITABA EL SÍNDROME DE ABSTINENCIA. No me lo quitó durante el período "normal" de desintoxicación del cigarrillo: durante los tres primeros días. Y si ese humo, producto de la combustión del tabaco, no me quitaba el malestar... ¿qué estaba yo quemando entonces en los cigarrillos?

Una vez superado este trance de desintoxicación del cigarrillo nos encontramos con que la dependencia de la nicotina es mínima por no decir nula. Observen Vdes. a un buen fumador de pipa (no como yo, que me trago el humo) o a un buen degustador de habanos: pueden pasarse horas, días, e incluso semanas sin quemar nada y no les acomete ningún síndrome, ni son presas de ataques de ansiedad, ni se ponen a rebuscar colillas a las tres de la madrugada en los ceniceros de casa, ni salen en pijama a la gasolinera a comprar "tabaco", ni nada de todo eso tan terrible que les pasa (que nos pasa) a los adictos a los cigarrillos. Como mucho, una pequeña nostalgia de lo bien que les sentaría ese pedazo de estaca de palmo y medio en forma de habano o aquella magnífica pipa que fumaba seco y fresco llena de un buen virginia vintage. Pero nada más. Ni síndrome de abstinencia ni malestar físico. Simple enfurruñamiento por no poder darse al sibarítico lujo de degustar lo que les apetece. Como decía un Jefe de Almacén que conocí hace años, y que se fumaba estacas de las de 1.200 pelas de entonces: "yo fumo por placer, y no por vicio. Y como no puedo permitirme fumar un puro de éstos todos los días, si me tiro diez dias sin fumar, no me pasa nada".

Por lo tanto, creo que está claro que muchos de los que fumamos y los gobiernos que nos protegen a pesar de nosotros mismos, o más bien de nosotros mismos, estamos hablando de cosas muy distintas.

Y ya puestos a protegernos, creo que estos gobiernos que paren leyes tan discriminatorias y extremistas como la que está en boca de todos deberían hacerlo de forma completa: exigiendo a los fabricantes de cigarrillos análisis químicos completos de todas las sustancias que introducen en los productos que comercializan. Por supuesto, prohibiendo ipso facto aquellos componentes que esté demostrado que son potencialmente perjudiciales para la salud y/o probadamente cancerígenos. Y ya puestos, a los fabricantes de picaduras para pipas y de cigarros puros, también. No vaya a ser que empiece a convertirse en una forma de fumar mayoritaria y por lo tanto, también en un jugoso negocio como el de los cigarrillos, lo que llevaría sin duda a esas empresas a empezar a meter también porquería en esos productos, hasta ahora los menos adulterados en lo que a tabaco se refiere. De hecho, algunos ya lo hacen -lo de meter porquerías- en forma de aromatizantes.

Y como en todos los casos en los que anda por medio una prohibición, encubierta o no con razonamientos más o menos "políticamente correctos" y con intenciones más o menos buenas, se generan efectos colaterales no previstos o no deseados que pueden llegar a ser incluso más perjudiciales que el propio remedio. Como muestra valga un botón de lo que se nos puede venir encima: visiten esta web. Como los produjo, por ejemplo, la Ley Seca de los EEUU, que ayudó a forjar las más grandes fortunas del país, entre otras, sin ir más lejos, la del padre (o abuelo, no estoy seguro) de uno de sus más señeros y mitificados presidentes. Efectivamente, Joseph Kennedy (antepasado por vía paterna de John Fitzgerald) fue contrabandista de alcohol. Y que también ayudó a formar en ese país los más grandes, sólidos, organizados y disciplinados conjuntos de criminales y asesinos: la expansión y consolidación de lo que hoy conocemos como Mafia de los EEUU, que con el tiempo han llegado a convertirse casi en Corporaciones Multinacionales.

Por no hablar del cinismo intrínseco que implican tales medidas. Se nos prohíbe consumir un producto del cual el Estado recauda cuatro veces más de lo que en teoría debería gastarse o mejor dicho se gasta en medios sanitarios para paliar las enfermedades que provoca. ¿Cómo va a paliar ese Estado protector la caída de ingresos que provocará la retirada del consumo de cigarrillos de una ingente cantidad de adictos? Es de un cinismo intolerable poco menos que prohibir o como mínimo restringir el consumo y no prohibir el cultivo, la distribución, fabricación y venta de tales productos. Y en cuanto a la caída de ingresos, ¿se apuestan algo conmigo a que dentro de no mucho nos venderán cigarrillos "ecológicos" que contendrán vaya Vd. a saber qué coño pero que también estarán gravados con el mismo impuesto que los actuales? Por cierto, ese impuesto con el que gravan ese producto que no quieren que consumamos es escalofriante: hasta el 80% del precio que pagamos por él.

Por no hablar de las tonterías que hay que oir al respecto: "No fumar es de izquierdas", nuestro Presidente del Gobierno dixit. Pues me temo que deberían habérselo dicho antes al más izquierdoso de todas las izquierdas: Stalin. No sólo fumaba, sino que lo hacía como un carretero en pipas que eran -y son- las mejores -y las más caras, con mucho- del mundo: Dunhill. Siguiendo con las tonterías, la propia Vicepresidenta del Gobierno explicó no hace mucho en TV cómo dejó de fumar, y entre otras cosas, empleó "unas gotitas de homeopatía" (sic). Y esto sí es vergonzoso y sí es preocupante.

Mantengo lo dicho antes: no estamos hablando de lo mismo. Ni fumar es lo que nos dicen que es ni el tabaco es lo que nos dicen que es.

Además, no nos encontramos sólo ante una Ley Anti-Tabaco. De ser así, prohibirían su cultivo, transformación, fabricación, etc. Realmente de lo que se trata es de una Ley de Represión del Fumador. Los que padecemos los cigarrillos (que tampoco consentimos que se nos considere enfermos) o los que disfrutamos de una buena pipa o un buen habano no somos ni apestados, ni marginados, ni delincuentes. Somos personas que libremente -o quizás no tanto- hemos decidido hacer uso de algo que los propios gobiernos en su momento fomentaron y actualmente ponen a nuestra disposición. Fumar -en cualquiera de sus dos acepciones, la oficial y la real- no es un acto ilegal. Por lo menos por el momento. Al tiempo.

Que los fumadores debamos respetar el derecho de otros a no hacerlo es una cosa perfectamente lógica y que entra en lo que es simplemente buena educación. Pero de ahí a que incluso en ese caso -cuando nosotros respetamos a los no fumadores- se nos persiga, se nos estigmatice, se nos prohíba, se nos arrincone y se nos señale con el dedo como poco menos que aliados del diablo y envenenadores de niños y adultos, va un abismo.

Y les aseguro una cosa. Degustar un buen tabaco en una buena pipa o en forma de un buen habano es un placer como pocos hay. Llegar a casa después de un día de esos que nos hacen cabrearnos con el resto de la Humanidad y coger una pipa, ESA pipa que nos está esperando para ESE momento concreto, que ha sido testigo de miles de nuestras batallas, que tiene constancia de nuestros pensamientos más íntimos mientras quemábamos tabaco en ella, que se mantiene fiel sin pedir nunca nada a cambio... llenarla de un buen TABACO, fresco, húmedo, con aroma, que fuma "seco" -sin generar humedades-, con ESE aroma que sólo tiene la Planta del Tabaco en su estado óptimo... encenderla y mantenerla encendida mientras pensamos, meditamos y le ponemos solución -o nos resignamos a no tenerla- a todos nuestros males... ESO, amigos míos, ESE paréntesis de cuarenta minutos a una hora que nos proporciona esa fumada... induce un proceso de calma, serenidad y relajación que pocas otras cosas pueden proporcionar. Nos reconcilia con nosotros mismos y con el resto de la Humanidad.

Probablemente porque para mantenerla encendida consciente o inconscientemente debemos adoptar un determinado ritmo de respiración. Y "como todo el mundo sabe" -sobre todo los Yoguis- la respiración es fundamental para alcanzar el Nirvana. Así que aunque no lo digan los Yoguis, no cabe duda: es milenario, es ancestral, es la rehostia en bicicleta. Y no sólo por el Nirvana. Al fin y al cabo, no sólo Stalin lo hacía: Albert Einstein también fumaba en pipa. Y Clark Gable. Y Douglas McArthur. Y Leo Szilard. Y Pau Casals. Y la difunta Reina Madre de Inglaterra (acompañandose de gin tonics). Y Umberto Eco. Y Georges Simenon. Y Einrich Boll. Y Gunter Grass. Y Jack Lemmon. Y Cary Grant. Y John Wayne. Y Henry Miller. Y Arthur Miller. Y Bertrand Russell. Y...

Y ya fuera de coña: a aquellos quemadores compulsivos de cigarrillos que lean esto, les ruego que hagan el experimento, pero como mandan los cánones: busquen en su ciudad un sitio donde no sólo vendan pipas sino que además ENTIENDAN de lo que venden. De ser posible, no acudan al estanco habitual. Son raros por no decir inexistentes aquéllos en los que los titulares entienden algo de pipas o tabaco de pipas más allá de lo que les dice el vendedor de la casa, que tampoco suele tener ni puta idea y si la tiene, les engaña como a chinos. Déjense aconsejar tanto sobre la pipa que necesitan para empezar como sobre lo que hay que meter en ella para no achicharrarse y abandonar a la primera, y vayan empezando a comprenderlo y a introducirse en ese arte. En el arte de la degustación del Tabaco a través de una pipa. No se arrepentirán. Y no sólo no se arrepentirán, sino que se harán uno con él (y con ellas, vacías o llenas), porque es un placer sibarítico. Se lo aseguro. Un placer del que además no podrá acusarle nadie, porque como no crea dependencia más allá de la meramente individual de darse un lujazo, podrán hacerlo como en definitiva quieren nuestros protectores que lo hagamos: a solas, en casa, en nuestro rincón o sillón favorito, con un buen libro entre las manos y una copa de excelente brandy (los piperos no aceptamos coñá peleón, tiene que ser un Uno en Mil, Larios 1866, Gran Duque de Alba o como mínimo un Cardenal Mendoza) y con nuestra música favorita y no la tele (voto por Pink Floyd -Wish you Were Here) como ruido de fondo.

Y nos reconciliaremos con nosotros mismos y con el resto de la Humanidad.

Holy Smoke. Bendito Humo.

Dejaré de quemar cigarrillos el año que viene -de buen grado, además, ya que la ocasión la pintan calva: es o sí o sí-. Pero no renunciaré al placer que me producen mis pipas y de tanto en tanto, un buen habano.

Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)
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P.D.:
Aquí pueden encontrar alguna guía de qué, dónde, quién y cómo. (Sshhhh... así, en petit comité, sin que se entere ningún ortodoxo de la pipa, les diré que el 85% de los consejos, trucos y cánones que se dan no sirven absolutamente para nada, pero tienen su encanto. La pena es que se darán cuenta de que no valen ni para hacer puñetas al año de haber estado trasteando con todo ello. No se preocupen. Todos hemos pasado por ahí.)

P.D.2: Por si lo que yo he dicho les sabe a poco o les parece poco objetivo -que lo es- o sesgado -que puede que también-, les animo a que lean este post y el intercambio de opiniones posterior:
http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1696

Tuesday, October 25, 2005

¿Son todas las opiniones respetables?

Curiosa pregunta, ¿verdad?


Pues va a ser que no. Va a resultar que no todas las opiniones son respetables por definición y por derecho propio. E incluso diría más: algunas no sólo no son respetables sino que son simplemente despreciables por absurdas, infundadas, delirantes e incluso contrarias a la propia dignidad del ser humano como tal.

En teoría, al parecer hay gente (sobre todo en el mundillo magufo) que postulan en aras de su libertad de expresión que sus opiniones son tan respetables como la de cualquier otro. Es más, no sólo tan respetables como la de cualquier otro, sino incluso igual de respetables que la de aquéllos que les desmontan sus tonterías mediante un discurso razonado y sostenido, que es como deben (o deberían) hacerse las cosas. Eso sí, exigir la respetabilidad cuando uno se siente agredido por su opinión queda guay de bien, pero darle respeto a la de los demás no parece ser su fuerte.

De hecho, hay magufazos que sin rubor alguno practican (e incluso lo reconocen abiertamente cuando no hacen alarde de ello) lo que intentan impedir para sí mismos: la censura. Digo intentan impedir porque de facto nadie absolutamente la practica sobre la ingente cantidad de tonterías que pueden llegar a soltar por sus bocazas.

Es en base al uso y abuso de estas premisas como estos individuos se permiten lanzar las más delirantes elucubraciones (iba a llamarlas hipótesis, pero esta palabra le viene grande a lo que quiero decir) exigiendo además respeto para ellas.


Pero para no meternos en arenas movedizas, y emplear el lenguaje como se debe (o por lo menos intentarlo), veamos qué entienden estos personajillos por opinión, qué es lo que entienden por respeto, y qué es lo que entiende el Diccionario On-Line de la Real Academia de la Lengua Española, todo esto aplicado a algunos ejemplos palpables de lo que se supone que son opiones, en el curioso rango de valores y de percepción de los magufillos de andar por casa, de los magufos veteranos ya hechos y derechos, y de los magufazos tipo gurú-del-misterio-que-te-cagas.

Sin ir más lejos:

Magufo: "Yo creo que las pirámides de Egipto tienen que haber sido construidas por civilizaciones extraterrestres".
Escéptico (o arpío, a gusto del lector): "Eso es una tontería del mismo tamaño que las propias pirámides. Ya se sabe cómo, quiénes y porqué construyeron las pirámides."
Magufo: "Es mi opinión, tan válida como la tuya o como cualquier otra".

Meeec. Error de entrada. La primera frase del magufo no es una opinión. Es una afirmación. Y como tal, debe sustentarse en una argumentación. Y si no la tiene, no pasa de ser una afirmación totalmente gratuita, además de parecerse mucho al agua destilada: inodora, incolora e insípida. Ya se sabe que afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. Y como nunca nos facilitan estas pruebas extraordinarias, no nos queda más remedio que considerarlas a bote pronto como lo que parecen ser: gilipolleces. Extraordinarias, eso sí...

Veamos la definición de opinión del Diccionario de la RAE:

opinión.
(Del lat. opinio, -onis).
1. f. Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable.
2. f. Fama o concepto en que se tiene a alguien o algo.
~ pública.
1. f. Sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados.
andar alguien en opiniones.
1. fr. Estar puesto en duda su crédito o estimación.
casarse alguien con su ~.
1. fr. coloq. casarse con su dictamen.

Veamos también la de afirmación y afirmar:

afirmación.
(Del lat. affirmatio, -onis).
1. f. Acción y efecto de afirmar o afirmarse.

afirmar.
(Del lat. affirmare).
1. tr. Poner firme, dar firmeza. U. t. c. prnl.
2. tr. Asegurar o dar por cierto algo.
3. prnl. Dicho de una persona: Estribar o asegurarse en algo para estar firme. Afirmarse en los estribos.
4. prnl. Dicho de una persona: Ratificarse en lo dicho o declarado.
5. prnl. Esgr. Irse firme hacia el contrario, presentándole la punta de la espada.

Me parece que queda patente que la lengua española calificaría la primera frase de nuestro magufo-ejemplo como afirmación.

Ahora bien, y aún dando por válido que fuera una opinión y no una afirmación, entraríamos de verdad en harina en lo que respecta a la respetabilidad o no de su opinión-afirmación.

Vayamos de nuevo a las fuentes:

respetable.

1. adj. Digno de respeto. U. t. en sent. ponder. Hallarse a respetable distancia.
2. (De la expr. respetable [público], vocat. con que se dirige alguien al público). m. Modo de designar al público del teatro u otros espectáculos. El respetable. U. m. c. coloq. U. m. en sent. fest.

respeto.
(Del lat. respectus, atención, consideración).
1. m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.
2. m. Miramiento, consideración, deferencia.
3. m. Cosa que se tiene de prevención o repuesto. Coche de respeto.
4. m. miedo (? recelo).
5. m. ant. respecto.
6. m. germ. espada (? arma blanca).
7. m. germ. Persona que tiene relaciones amorosas con otra.
8. m. pl. Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortesía.
~ humano.
1. m. Miramiento excesivo hacia la opinión de los hombres, antepuesto a los dictados de la moral estricta. U. m. en pl.
campar alguien por su ~, o por sus ~s.
1. frs. coloqs. Obrar a su antojo, sin miramientos a la obediencia o a la consideración debida a otra persona.
estar de ~.
1. fr. Dicho de una persona: Estar vestida.
3. fr. Dicho de una habitación: Estar adornada para un acto de ceremonia o de ostentación.


respetar.
(De respectar).
1. tr. Tener respeto, veneración, acatamiento.
2. tr. Tener miramiento (? respeto, atención).


Bien. Veamos. ¿Merecen "respeto" las siguientes "opiniones"?:

- Todos los científicos tienen una mente cerrada.
- Los fantasmas existen.
- Mi vaca lechera me da leche merengada.
- Los negros huelen mal.
- A los inmigrantes habría que pasarlos a cuchillo.
- El Código Da Vinci es una mierda.
- Los Ovnis nos visitan todos los días a las 18:00 hora local.

Mmm... curioso batiburrillo de "opiniones", ¿verdad? Aplíquese semejante inconsistencia a los postulados magufos per se y nos encontraremos con una curiosa retahíla de afirmaciones insostenibles, irrazonables e indemostrables.

¿Porqué debería yo respetar una afirmación que no se sostiene mediante argumentos o razones?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación que va contra lo demostrado hasta la fecha sin pruebas palpables?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación que no es más que una tontería delirante?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación directamente insultante?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación racista que va contra la dignidad del propio género humano?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación –a falta de pruebas ulteriores- completamente subjetiva acerca de un texto?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación no sujeta a verificación?

En primer lugar, habría que señalar que el respeto (salvo en lo que se refiere a determinados aspectos intrínsecos al ser humano) no es una cosa que viene por sí misma y se instala en todo aquello que hagamos o digamos: el respeto hay que ganárselo.

Y hay "opiniones" que jamás se han hecho acreedoras al respeto de los que discrepen de ellas.

Mayormente porque en primer lugar no son opiniones, son afirmaciones gratuitas en la mayoría de los casos no sustentadas por ningún tipo de prueba, de argumentación, de razonamiento, ni de discurso.

Y en las veces en que se intenta sustentar estas afirmaciones para defender que son respetables, nos encontramos con una total ausencia de pruebas verificables, de datos verdaderos (no sesgados ni sacados de contexto), cuando no directamente con mentiras y falsificación de datos.

Y (last but not least) el respeto es una cuestión que debe funcionar en dos direcciones y no sólo en una: en la del que se da por menoscabado en sus derechos. Quiero decir que no se puede exigir sin contrapartida semejante lo que no se da: respeto. Y vosotros, queridos magufos, jamás respetáis la opinión que vaya contra vuestras creencias, vuestras "razones" o vuestros postulados o, para decirlo de otra manera en el caso de los gurús-del-misterio-que-te-cagas, que no coincidan con vuestros intereses.

Así pues, queridos magufillos, magufos y magufazos, tenemos que vuestras "opiniones" no valen ni para hacer puñetas.

No sólo no son respetables, sino que son directamente desechables.

No. Vuestra opinión ni es opinión ni es válida ni es respetable. Lo que vosotros llamáis opinión no es sino la expresión mediante dogmas de fé pura y dura la cual, como todo el mundo sabe, no tiene nada que ver con el razonamiento.

Y desde ese punto podría llegar a ser respetable. Pero como fé, y no como otra cosa.

Nadie os impide tener fé.

Lo que sí se os puede impedir es que se la intentéis imponer a los demás.

Lo que sí se os puede impedir es que evangeliceis con el absurdo, la sinrazón y la ignorancia, disfrazado todo ello de misterio-misterioso-que-te-cagas.

Lo que sí se os puede impedir es que vosotros mismos rechacéis que alguien intente descubrir qué es , de dónde viene y porqué aparece ese misterio de una manera sistemática, ordenada y repetible, ya que si se explica el misterio, éste pierde el encanto. El encanto del dogma. El encanto de la fé. De esa fé que proporciona lo que hace que el ser humano se crea próximo a los Dioses: el control de las masas, normalmente en forma de adeptos o creyentes incondicionales.

Pero jamás sabréis (porque vuestra fé no os lo permite) cuánto de maravilloso, de auténticamente epatante, hay en este mundo, en este universo, en esta vida, y cuánto aún nos queda por descubrir y desentrañar el porqué las cosas son como son y porqué funcionan como funcionan en el mundo real y no en vuestro mundo mágico-misterioso-alternativo-pseudo-espiritual. No hace falta irse a otros mundos ni a otro plano de la existencia. En este mismo tenemos maravillas sin fin.

Si el ser humano en general hubiera seguido vuestros postulados, aún nos estaríamos muriendo de un simple resfriado.

Así pues, me reafirmo en lo dicho: vuestras afirmaciones dogmáticas, delirantes, absurdas, contrarias al buen juicio, y que vosotros intentáis disfrazar de opinión, no valen ni el papel en el que están escritas.

Y no merecen ningún respeto. Ninguno.


Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)

Thursday, October 13, 2005

El estado de la cuestión y la cuestión del estado

Como casi siempre, para los que no tenemos más remedio que vivir en ese tan nombrado monstruo de siete cabezas, aparentemente ajeno a nosotros mismos, llamado “esta sociedad”, lo urgente no deja tiempo para lo importante.

Así es como las grandes y pequeñas obligaciones diarias (intentar ganarse la vida honestamente, por ejemplo...) no nos permiten sacar tiempo suficiente para cosas que consideramos importantes, como por ejemplo contribuir humildemente a desenmascarar la cantidad enorme de falacias que nos venden a diario, magufas o no (también las hay de otro tipo, y muy pero que muy real, pero ese no es el objeto de este post). Anticipo que sí será objeto de alguna que otra entrada, porque no sólo de magufos vive el escéptico. De hecho, el índice de tonterida en casi todos los aspectos que nos va inundando a diario daría para cientos sino miles de blogs. Ains. Parece que últimamente nos la cogemos todos con papel de fumar. O eso pretenden. Que nos la cojamos con papel de fumar.

Es por eso que este humilde blog ha permanecido acumulando polvo desde su última entrada, allá por el mes de marzo de este año.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Y es una dicha poder tener no sólo tiempo, sino presencia de ánimo suficiente –el stress, es el stress...- para juntar unas cuantas palabras en la esperanza de que alguien las lea y eso le arranque o bien una sonrisa (a los escépticos, por ejemplo) o le impulse a intentar pensar, aunque sólo sea un poquito, por sí mismo (a los magufos, por ejemplo).

Mucho tiempo desconectado de los ambientes escépticos, he vuelto a ellos recientemente a través de la excelente lista Charlatanes, he echado un vistazo a tal y cual blog y me he hecho una idea del estado de la cuestión.

Y el estado de la cuestión sigue siendo preocupante y es el siguiente:

Increíble. Sencillamente increíble. Está claro que la ignorancia es atrevida, pero aún lo es más la caradura de determinados individuos que no sólo osan intentar vender cosas invendibles a gente incauta de buena fe, sino que se atraven a hacerlo a esos monstruos escépticos. Válgame Dios. Un individuo intentando (con nula suerte) establecer un protocolo (si es que llegan a entender qué es eso) para demostrar que una de las infinitas –a cual más estúpida- teorías acerca de las pirámides no sólo es válida sino que es comprobable científicamente (si es que saben lo que es eso).

Son persistentes, como podrá comprobar el amable lector en la ya citada lista sin censura del blog de Mauricio-José Schwarz. Y siguen siempre el mismo patrón: conforme les van desmontando tonterías, van montando otras de repuesto. A ser posible, mayores aún. No importa si mienten: tienen otra mentira aún más grande preparada. No importa si les pillan en un renuncio: siempre habrá quien les crea a ellos y no atienda a las explicaciones de gente preparada.

Si a esto le añadimos que en los kioskos he visto de refilón un coleccionable de uno de los stars de la misteriología nacial, apañados vamos.

Pero preocupante es ver que en medios “serios” se publican artículos “serios” acerca de temas supuestamente “serios” como la aromaterapia, como puede comprobarse aquí.

Y es imparable. Hasta el punto de que entre refresco y refresco, me ha hecho cabrearme con una persona a la que quiero y respeto profundamente: mi propio hermano, que sostiene que efectivamente el signo zodiacal puede dar una pista acerca de las pautas de comportamiento de determinados grupos humanos. Os puedo asegurar que mi hermano es una de las personas de reflejos más ágiles y más inteligentes que conozco, amén de sensible acerca de temas que normalmente no preocupan al común de los mortales, además de estar por norma general bastante bien informado. Si mi hermano puede creer o siquiera darle el beneficio de la duda a semejante tontería, no quiero imaginarme en qué grado de avanzada se encuentra la ofensiva (en todos los sentidos) magufa de la tontería misterio-esotérico-ocultista-paranormal-alternativa.

Y este es el estado de la cuestión: todo este circo vende. ¿Y porqué vende? ¿Tanto se aburre la gente? ¿Es que no hay otras cosas –y no me refiero solamente a temas que pudieran parecer “serios” como la divulgación científica o cultural- en las que entretenerse? Por ejemplo, se me ocurre que sería un buen entretenimiento molestarse en contrastar la supuesta información que les dan los vendedores de misterio. Afortunadamente, hoy en día –ya hubiéramos querido muchos de mi generación- la información está al alcance de cualquiera que se quiera molestar en ir a por ella. Pero eso tampoco vende.

Volvamos al intríngulis en sí del tema: ¿Porqué vende tanto el maguferío nacional? La respuesta es tan obvia que casi pasa desapercibida: porque se publicita bien.

Y eso nos lleva a la cuestión del estado:

¿Porqué estamos en este estado de cosas? ¿Porqué la gente presta más atención a las noticias noticiosas misteriosas de una panda de sinvergüenzas que a noticias reales, tangibles, comprobables, acerca del desarrollo tecnológico, cultural y científico de la Humanidad?

La respuesta es tan obvia como la anterior, si bien en el sentido contrario: porque se publicita mal.

Y además de que se publicita mal, parece que a los estudiantes de Ciencias de la Información no les enseñan en las Facultades uno de los puntos que debería ser el más importante de esa carrera llamada Periodismo: no se les enseña a contrastar la información.

Pero claro, también está la otra máxima periodística, no por infame menos real: "no dejes que la realidad te estropee un buen titular".

A la gente no le basta con que una determinada cuestión pueda ser tratada de una manera amena. Lo que cuenta es el gancho, el “mensaje” que llama la atención del potencial comprador.

Parece que algunos divulgadores científicos ya han aprendido técnicas básicas de marketing. Me explicaré. Aunque aún no lo he leído (no lo he encontrado en ningún kiosko ni librería de aeropuerto, que es donde me paso mucho tiempo últimamente), se ha publicado un libro de divulgación científica cuyo título es, ni más ni menos: “Cómo clonar a la rubia perfecta”.

Eso es gancho y lo demás tonterías.

Así que ya sabéis: hay que utilizar sus mismas armas. Marketing puro y duro.

Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)

Sunday, March 13, 2005

Sobre mentes abiertas

Mucho tiempo ha que no he desempolvado este humilde blog. Ya va siendo hora. Pero hete aquí que desafortunadamente llego tarde a todos los temitas de actualidad.

Por lo tanto muy probablemente esto no sea sino un refrito de los varios blogs que muchos de los que habitan junto con este humilde escapista el reino de la razón habrán ya publicado sobre los temas que me vienen en este momento a la cabeza, y cuyos links están aquí a vuestra disposición.

Show must go on, decía el líder de Queen en una de sus canciones. Y efectivamente, así debe ser. El espectáculo debe continuar para que toda una panda de sinvergüenzas sigan beneficiándose de la buena fé de mucha gente. De esa gente a la que me refería en mi Declaración de Intenciones.

Y es que estos chicos son incorregibles. Y no sólo incorregibles. Algunos de ellos son francamente maleducados, a la par que paranoicos, acomplejados, desagradables, zafios, groseros, incultos, pedantes... Todo lo que adorna a lo que realmente son pero jamás reconocerán: Trolls. En el peor y más extremo sentido de la palabra. Aunque también hay otra que les encajaría a la perfección: son Freakies. Friki, in plan spanish, vaya.

Hemos tenido el dudoso placer en la lista Charlatanes de asistir a la génesis, desarrollo, esplendor y caída de varios de ellos. El más insigne ha sido sin duda ese azote de los escépticos de mente cerrada, astrólogo por más señas, amante además del debate político en el que pone a parir a todo Dios con filosofías que harían sonrojarse de vergüenza ajena al propio Einrich Himmler.

Además de las características típicas del charlatán, como son las falacias lógicas, la inversión de la carga de la prueba, la no-argumentación, y otros topicazos charlatanescos de sobra conocidos, este curioso espécimen se adorna además con todos los topicazos del niño malcriado. Es repelente, grosero, maleducado, insultón, y además un perfecto imbécil. Presume de conocimiento cuando en realidad no tiene ni puta idea del 90% de lo que habla, pero eso sí, lo dice con tal seguridad en sí mismo que sienta cátedra. Y además se refocila y regocija en sus pataletas infantiles.

Tenemos una buena descripción de semejante espécimen de homínido y de sus supuestas argucias (digo supuestas, porque en realidad no engaña a nadie sino a sí mismo) en el espléndido blog de Lola aquí.

La misma seguridad emplea nuestro querido innombrable azote de las ondas radiofónicas para sentar cátedra respondiendo a un -a priori- entrevistado de buena fé. Todo un ejemplo de ética, educación, periodismo de altura y tergiversación inmunda de cualquier concepto medianamente decente que podréis comprobar en el espléndido blog de Gerardo.

Pero claro... pasa lo que pasa. Los que no tragamos con estupideces de semejante calibre somos "mentes cerradas", que es el concepto que quería en principio tratar aquí pero como todos saben soy un incontinente del teclado y me he ido por los cerros de Úbeda (Jaén).

A lo que íbamos, pues. Toda la claque magufa (lo siento, se me ha acabado la corrección política) nos acusa a los que intentamos hacer un uso y ejercicio sano y creativo de las pequeñas celulas grises -Hercules Poirot dixit- que pueblan nuestra bóveda craneal en forma de un mínimo de pensamiento crítico de tener la "mente cerrada".

Lo que no acaban nunca de explicarnos es qué coño quiere decir eso.

Veamos:

¿Se tiene más cerrada la mente por ser cejijunto?

¿Se tiene la mente cerrada por aceptar que nos queda mucho por aprender pero que las respuestas pueden no ser forzosamente "mágicas"?

¿Se tiene la mente más cerrada si se lleva un flequillo a lo Beatle?

¿Se tiene la mente más cerrada cuando no babeamos automáticamente cuando un gurú magufo pronuncia las dos palabras mágicas -como muy bien dice Mauricio- tan de boga hoy en día -"electromagnético" y "cuántico"-?

A señalar que normalmente estos gurús cuando pronuncian estos dos términos lo hacen desde la cábala más absoluta. Quiero decir que normalmente no tienen ni puta idea de qué hablan, pero eso sí, les queda guay del paraguay e impresiona tremendamente a todo el auditorio. Bueno, a casi todo. Y además les da una capita de barniz científico. Sí, sí... científico. Eso que tanto denostan ellos por ser precisamente caldo de cultivo de "mentes cerradas".

Bueno... ya que no tenemos una definición clara y precisa de qué es una mente cerrada, por lo menos sí la tenemos de lo que es tenerla abierta, como por ejemplo este magnífico ejemplo de investigación que detalla Maestro de Marionetas aquí. La definición clara, concreta y concisa de lo que es una mente abierta para los gurús y sinvergüenzas del mundillo magufo es literalmente esta: "créete sin rechistar cualquier gilipollez que yo diga. Y además, babeas".

Si determinados líderes que han poblado la historia hubieran tenido en sus manos los medios que tienen estos soplapollas, ni te cuento la que hubieran liado. La historia de la Humanidad hubiera cambiado, sin duda alguna. ¿Adivináis a quiénes me refiero?

Independientemente de la definición anterior, en el mejor de los casos, esto es, que alguien tenga la mente lo suficientemente abierta como para no poner en duda muchas cosas a priori, existe un peligro inherente al hecho de tenerla. No. Mejor dos peligros, a saber:

1) Que te la llenen de mierda.

2) Si la abertura es lo suficientemente grande, que se te acabe por caer el cerebro. Entero, ojo. Incluido ese 90% que según los gurús no utilizamos. ¡Qué barbaridad! ¡Qué desperdicio!.

Así que ante la duda, me permitirán Vdes., amiguitos amantes de lo paranormal, que yo mantenga por el momento mi mente cerrada. Cerrada a la sinrazón, la estupidez, lo indemostrable, lo rematadamente imbécil, lo absurdamente grotesco, incluyendo entre tales hechos el que periodistas (¿?) le pregunten a un "experto" si las siluetas del Windsor eran fantasmas.

P'habernos matao.

Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)

Tuesday, December 21, 2004

Declaración de Intenciones

Parafraseando a no me acuerdo muy bien quién, leo y no salgo de mi asombro.


Leo y no llego a ser capaz de entender cómo es posible que haya gente que se refugie en determinadas actitudes falsamente victimistas. Leo y me asombro aún más cuando se dan por válidos argumentos contradictorios para justificar una misma cosa.


Pero creo que parte de la culpa es nuestra (permítaseme usar el plural genérico para referirme a las personas que intentamos tener un poquito de espíritu crítico). Me parece que no hemos sabido transmitir bien de qué va la cosa.


Probablemente no tenga ningún éxito, pero por mi parte voy a intentarlo en aras de la claridad de ideas de quien se siente injustamente agredido, vilipendiado, insultado y perseguido, cual moderno Galileo.


Y como esto es mi declaración de intenciones, no voy a utilizar el plural genérico para referirme a nadie que no sea exclusivamente mi persona, no vaya a ser que me acusen (que sin duda lo harán) de formar parte de vaya Vd. a saber qué organizaciones, logias o sectas pagadas por el CESID, la CIA, el KGB, o hasta el propio Bin Laden. Por cierto, actualícense: el CESID se llama ahora Centro Nacional de Inteligencia, o CNI.


Os voy a explicar exactamente de qué estoy en contra. No estoy en contra de una persona, ni de dos, ni de un colectivo. O por lo menos no especialmente en contra de los seguidores de lo paranormal. Así pues, voy a intentar más o menos definir en contra de qué estoy y también el porqué de que esa oposición pueda aplicarse a determinadas personas.


EL QUÉ


Estoy en contra de que se fomente y se anime la falta de sentido crítico, la pobreza de espíritu, la falta de criterio propio, la capacidad de pensar por uno mismo, que es en definitiva lo que se exige por activa, por pasiva, con más o con menos recovecos para creer en los fenómenos paranormales.


Estoy en contra de que para sustentar la paranormalidad de determinados fenómenos contra viento y marea se empleen argumentaciones carentes de sentido, falacias non sequitur, informaciones incompletas, tendenciosamente erróneas, torticeramente filtradas y sesgadas o simplemente pescadillas que se muerden la cola.


Estoy en contra de que se le niegue a la gente la posibilidad de que, antes de creer en lo que le dé la real gana, tenga opción a echarle un vistazo "al otro lado". Al lado de la realidad.


Estoy en contra de la propaganda de la ignorancia, entendida ésta como la negación a los creyentes en los fenómenos paranormales de cualquier atisbo de crítica racional al examinar un fenómeno, premiando de antemano la opción mágica, paranormal, mistérica, del evento que se trate. Premiando, por lo tanto, la opción que más vende.


Estoy en contra de que se use torticeramente a la Ciencia según convenga al momento.


Estoy en contra de la exigencia de actos de fé puros y duros para defender lo indefendible.


En definitiva, estoy en contra de que se limite la libertad de pensamiento de la gente.


Y todos estos conceptos, como es lógico, no andan por libre en el éter, la atmósfera, ni se propagan solitos. Hay quien se encarga de propagarlos. Y de ahí llegamos a...


EL QUIÉN


¿Quienes son los que fomentan todo aquello que he mencionado más arriba?


¿Quienes son los que caen en constantes contradicciones disfrazadas de argumentos?


¿Quienes son los que exigen creencia sin límites a cualquiera de sus afirmaciones disfrazadas chapuceramente de "investigación"?


¿Quienes son las "mentes abiertas" que exigen a sus seguidores lealtad absoluta a la causa de lo paranormal en detrimento de otras explicaciones más normalitas?


¿Quienes son los que llaman fascistas, dogmáticos, inquisidores y otras lindezas por el estilo a los que osan señalarles que puede haber otra explicación mucho más terrenal y documentada que la que ellos ofrecen?


¿Quienes son los que jamás ofrecen una mínima prueba concreta y palpable de los misterios o fenómenos que defienden? Y si la tuvieran, no la darían, porque ya no tendrían nada que vender. Lo que vende es el morbo, lo irracional, lo ilógico, y no las explicaciones plausibles.


¿Quienes son los que se encargan de propagar con enorme fuerza el síndrome de Galileo, del injustamente perseguido, cuando esto no es cierto?.


No se les persigue a ellos. Se persigue el absurdo de sus declaraciones, se persigue la falta de escrúpulos morales de predicar cosas en las que ni ellos mismos creen, se persigue el populismo barato del que hacen gala para arrastrar a sus seguidores (sí, a tí, amiguito creyente en lo paranormal) al fanatismo más absurdo y carente de justificación alguna.


Como es lógico, la propaganda no se sustenta sola. Tiene que haber quien la ejerza. Pero mi batalla tampoco va contra los gurús de lo paranormal, en contra de lo que ellos se crean. Cada cual se gana la vida como puede o como le dejan. Mi batalla va contra sus pobres argumentos para seguir haciendo apología de lo supuestamente mágico y lo supuestamente misterioso, intentado enterrar lo que se supone que nos diferencia de los animales: la capacidad de razonar, también llamada a veces inteligencia. Son auténticos profetas de lo irracional.



Y en contra de lo que puedas pensar, amiguito creyente en lo paranormal, NO se te persigue a tí. Eso es lo que estos "quiénes" se encargan de propagar más o menos torticeramente, y lo que quieren que tú creas, ampliando su victimismo autoinducido a todos vosotros, cuando eso no es cierto.


Propagan que se os persigue sin justificación alguna a los que creéis en fenómenos paranormales. Y no es así. Pero como es lógico, las personas carentes de argumentos sólidos e indefendibles por simple sentido común sin necesidad de demostraciones excesivamente complejas tienen miedo de que les desmonten sus falacias en un pis-pas. Y como tienen miedo, necesitan rodearse de la masa para protegerse. Y eso es exactamente lo que hacen al extender su falso complejo, su falso síndrome de Galileo a sus seguidores, convenciéndoos de que todos vosotros estáis estigmatizados por creer en lo que os dé la real gana, al igual que algunos no creemos en lo que no nos convence. Y refugiarse en una masa, además de en la absurda lógica de la que hacen gala, es propio de cobardes.


Y llegan a convenceros de esta falacia empleando métodos torticeros y miserables, como el tan extendido de que se os estigmatiza porque sois unos "incultos" sin estudios y se os mira por encima del hombro porque no estáis a la altura de los científicos. Y eso es mentira. Con tan miserable y penosa falacia lo que hacen es intentar imbuiros a priori de un complejo de inferioridad que no tenéis porqué tener, porque ni nadie os persigue a vosotros como personas por vuestras creencias ni ningún científico que se precie de serlo (salvo, como es lógico, excepciones) se permitirá nunca menospreciar a una persona que no ha tenido la oportunidad de tener una formación completa y adecuada. Al contrario. Intentará en la medida de lo posible paliar esa falta de oportunidad compartiendo su conocimiento.


Y además, también es mentira por el simple hecho de que ni todos los escépticos son científicos, ni todos los científicos son escépticos. Sin ir más lejos, el que esto suscribe sólo tiene en su haber formativo el título de Graduado Escolar, y además sacado por examen libre mediante unos cursillos a distancia.


Y también es mentira que se intente limitar vuestra libertad de creer en lo que os dé la gana. Al contrario. Lo que se pretende es que lleguéis a entender que puede haber otras explicaciones, que lleguéis a entender que no tenéis porqué creer a pies juntillas el misterio de moda en el momento. Lo que se pretende es que lleguéis a tener la presencia de ánimo suficiente como para buscar una explicación un poquito más compleja que la mágica, pero mucho más creíble y palpable, mucho más cercana al mundo que conocemos. Y que una vez analizadas ambas opciones, libremente hagáis la elección de creer en una posibilidad o en la otra. Lo que se pretende es que lleguéis a tener libertad de pensar por vosotros mismos qué es lo que tiene validez y lo que no.


Mi lucha no es contra vosotros, amiguitos de lo paranormal. Mi lucha es contra la propaganda de la ignorancia (entendida como la he explicado antes) en detrimento de lo que, en definitiva, nos ha dado todo lo bueno y también todo lo malo que nos ha permitido llegar hasta aquí como seres humanos: el raciocinio, la mente inquieta, el espíritu crítico, la voluntad de saber.


Estimado amigo creyente en lo paranormal: espero haberme hecho entender, y por lo menos haberte sembrado una pequeña duda que te permita pensar un poco hasta dónde llega tu libertad, y haberte aliviado de la angustia que debe suponer sentirse injustamente perseguido.


Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)