Parafraseando a no me acuerdo muy bien quién, leo y no salgo de mi asombro.
Leo y no llego a ser capaz de entender cómo es posible que haya gente que se refugie en determinadas actitudes falsamente victimistas. Leo y me asombro aún más cuando se dan por válidos argumentos contradictorios para justificar una misma cosa.
Pero creo que parte de la culpa es nuestra (permítaseme usar el plural genérico para referirme a las personas que intentamos tener un poquito de espíritu crítico). Me parece que no hemos sabido transmitir bien de qué va la cosa.
Probablemente no tenga ningún éxito, pero por mi parte voy a intentarlo en aras de la claridad de ideas de quien se siente injustamente agredido, vilipendiado, insultado y perseguido, cual moderno Galileo.
Y como esto es mi declaración de intenciones, no voy a utilizar el plural genérico para referirme a nadie que no sea exclusivamente mi persona, no vaya a ser que me acusen (que sin duda lo harán) de formar parte de vaya Vd. a saber qué organizaciones, logias o sectas pagadas por el CESID, la CIA, el KGB, o hasta el propio Bin Laden. Por cierto, actualícense: el CESID se llama ahora Centro Nacional de Inteligencia, o CNI.
Os voy a explicar exactamente de qué estoy en contra. No estoy en contra de una persona, ni de dos, ni de un colectivo. O por lo menos no especialmente en contra de los seguidores de lo paranormal. Así pues, voy a intentar más o menos definir en contra de qué estoy y también el porqué de que esa oposición pueda aplicarse a determinadas personas.
EL QUÉ
Estoy en contra de que se fomente y se anime la falta de sentido crítico, la pobreza de espíritu, la falta de criterio propio, la capacidad de pensar por uno mismo, que es en definitiva lo que se exige por activa, por pasiva, con más o con menos recovecos para creer en los fenómenos paranormales.
Estoy en contra de que para sustentar la paranormalidad de determinados fenómenos contra viento y marea se empleen argumentaciones carentes de sentido, falacias non sequitur, informaciones incompletas, tendenciosamente erróneas, torticeramente filtradas y sesgadas o simplemente pescadillas que se muerden la cola.
Estoy en contra de que se le niegue a la gente la posibilidad de que, antes de creer en lo que le dé la real gana, tenga opción a echarle un vistazo "al otro lado". Al lado de la realidad.
Estoy en contra de la propaganda de la ignorancia, entendida ésta como la negación a los creyentes en los fenómenos paranormales de cualquier atisbo de crítica racional al examinar un fenómeno, premiando de antemano la opción mágica, paranormal, mistérica, del evento que se trate. Premiando, por lo tanto, la opción que más vende.
Estoy en contra de que se use torticeramente a la Ciencia según convenga al momento.
Estoy en contra de la exigencia de actos de fé puros y duros para defender lo indefendible.
En definitiva, estoy en contra de que se limite la libertad de pensamiento de la gente.
Y todos estos conceptos, como es lógico, no andan por libre en el éter, la atmósfera, ni se propagan solitos. Hay quien se encarga de propagarlos. Y de ahí llegamos a...
EL QUIÉN
¿Quienes son los que fomentan todo aquello que he mencionado más arriba?
¿Quienes son los que caen en constantes contradicciones disfrazadas de argumentos?
¿Quienes son los que exigen creencia sin límites a cualquiera de sus afirmaciones disfrazadas chapuceramente de "investigación"?
¿Quienes son las "mentes abiertas" que exigen a sus seguidores lealtad absoluta a la causa de lo paranormal en detrimento de otras explicaciones más normalitas?
¿Quienes son los que llaman fascistas, dogmáticos, inquisidores y otras lindezas por el estilo a los que osan señalarles que puede haber otra explicación mucho más terrenal y documentada que la que ellos ofrecen?
¿Quienes son los que jamás ofrecen una mínima prueba concreta y palpable de los misterios o fenómenos que defienden? Y si la tuvieran, no la darían, porque ya no tendrían nada que vender. Lo que vende es el morbo, lo irracional, lo ilógico, y no las explicaciones plausibles.
¿Quienes son los que se encargan de propagar con enorme fuerza el síndrome de Galileo, del injustamente perseguido, cuando esto no es cierto?.
No se les persigue a ellos. Se persigue el absurdo de sus declaraciones, se persigue la falta de escrúpulos morales de predicar cosas en las que ni ellos mismos creen, se persigue el populismo barato del que hacen gala para arrastrar a sus seguidores (sí, a tí, amiguito creyente en lo paranormal) al fanatismo más absurdo y carente de justificación alguna.
Como es lógico, la propaganda no se sustenta sola. Tiene que haber quien la ejerza. Pero mi batalla tampoco va contra los gurús de lo paranormal, en contra de lo que ellos se crean. Cada cual se gana la vida como puede o como le dejan. Mi batalla va contra sus pobres argumentos para seguir haciendo apología de lo supuestamente mágico y lo supuestamente misterioso, intentado enterrar lo que se supone que nos diferencia de los animales: la capacidad de razonar, también llamada a veces inteligencia. Son auténticos profetas de lo irracional.
Y en contra de lo que puedas pensar, amiguito creyente en lo paranormal, NO se te persigue a tí. Eso es lo que estos "quiénes" se encargan de propagar más o menos torticeramente, y lo que quieren que tú creas, ampliando su victimismo autoinducido a todos vosotros, cuando eso no es cierto.
Propagan que se os persigue sin justificación alguna a los que creéis en fenómenos paranormales. Y no es así. Pero como es lógico, las personas carentes de argumentos sólidos e indefendibles por simple sentido común sin necesidad de demostraciones excesivamente complejas tienen miedo de que les desmonten sus falacias en un pis-pas. Y como tienen miedo, necesitan rodearse de la masa para protegerse. Y eso es exactamente lo que hacen al extender su falso complejo, su falso síndrome de Galileo a sus seguidores, convenciéndoos de que todos vosotros estáis estigmatizados por creer en lo que os dé la real gana, al igual que algunos no creemos en lo que no nos convence. Y refugiarse en una masa, además de en la absurda lógica de la que hacen gala, es propio de cobardes.
Y llegan a convenceros de esta falacia empleando métodos torticeros y miserables, como el tan extendido de que se os estigmatiza porque sois unos "incultos" sin estudios y se os mira por encima del hombro porque no estáis a la altura de los científicos. Y eso es mentira. Con tan miserable y penosa falacia lo que hacen es intentar imbuiros a priori de un complejo de inferioridad que no tenéis porqué tener, porque ni nadie os persigue a vosotros como personas por vuestras creencias ni ningún científico que se precie de serlo (salvo, como es lógico, excepciones) se permitirá nunca menospreciar a una persona que no ha tenido la oportunidad de tener una formación completa y adecuada. Al contrario. Intentará en la medida de lo posible paliar esa falta de oportunidad compartiendo su conocimiento.
Y además, también es mentira por el simple hecho de que ni todos los escépticos son científicos, ni todos los científicos son escépticos. Sin ir más lejos, el que esto suscribe sólo tiene en su haber formativo el título de Graduado Escolar, y además sacado por examen libre mediante unos cursillos a distancia.
Y también es mentira que se intente limitar vuestra libertad de creer en lo que os dé la gana. Al contrario. Lo que se pretende es que lleguéis a entender que puede haber otras explicaciones, que lleguéis a entender que no tenéis porqué creer a pies juntillas el misterio de moda en el momento. Lo que se pretende es que lleguéis a tener la presencia de ánimo suficiente como para buscar una explicación un poquito más compleja que la mágica, pero mucho más creíble y palpable, mucho más cercana al mundo que conocemos. Y que una vez analizadas ambas opciones, libremente hagáis la elección de creer en una posibilidad o en la otra. Lo que se pretende es que lleguéis a tener libertad de pensar por vosotros mismos qué es lo que tiene validez y lo que no.
Mi lucha no es contra vosotros, amiguitos de lo paranormal. Mi lucha es contra la propaganda de la ignorancia (entendida como la he explicado antes) en detrimento de lo que, en definitiva, nos ha dado todo lo bueno y también todo lo malo que nos ha permitido llegar hasta aquí como seres humanos: el raciocinio, la mente inquieta, el espíritu crítico, la voluntad de saber.
Estimado amigo creyente en lo paranormal: espero haberme hecho entender, y por lo menos haberte sembrado una pequeña duda que te permita pensar un poco hasta dónde llega tu libertad, y haberte aliviado de la angustia que debe suponer sentirse injustamente perseguido.
Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)
Leo y no llego a ser capaz de entender cómo es posible que haya gente que se refugie en determinadas actitudes falsamente victimistas. Leo y me asombro aún más cuando se dan por válidos argumentos contradictorios para justificar una misma cosa.
Pero creo que parte de la culpa es nuestra (permítaseme usar el plural genérico para referirme a las personas que intentamos tener un poquito de espíritu crítico). Me parece que no hemos sabido transmitir bien de qué va la cosa.
Probablemente no tenga ningún éxito, pero por mi parte voy a intentarlo en aras de la claridad de ideas de quien se siente injustamente agredido, vilipendiado, insultado y perseguido, cual moderno Galileo.
Y como esto es mi declaración de intenciones, no voy a utilizar el plural genérico para referirme a nadie que no sea exclusivamente mi persona, no vaya a ser que me acusen (que sin duda lo harán) de formar parte de vaya Vd. a saber qué organizaciones, logias o sectas pagadas por el CESID, la CIA, el KGB, o hasta el propio Bin Laden. Por cierto, actualícense: el CESID se llama ahora Centro Nacional de Inteligencia, o CNI.
Os voy a explicar exactamente de qué estoy en contra. No estoy en contra de una persona, ni de dos, ni de un colectivo. O por lo menos no especialmente en contra de los seguidores de lo paranormal. Así pues, voy a intentar más o menos definir en contra de qué estoy y también el porqué de que esa oposición pueda aplicarse a determinadas personas.
EL QUÉ
Estoy en contra de que se fomente y se anime la falta de sentido crítico, la pobreza de espíritu, la falta de criterio propio, la capacidad de pensar por uno mismo, que es en definitiva lo que se exige por activa, por pasiva, con más o con menos recovecos para creer en los fenómenos paranormales.
Estoy en contra de que para sustentar la paranormalidad de determinados fenómenos contra viento y marea se empleen argumentaciones carentes de sentido, falacias non sequitur, informaciones incompletas, tendenciosamente erróneas, torticeramente filtradas y sesgadas o simplemente pescadillas que se muerden la cola.
Estoy en contra de que se le niegue a la gente la posibilidad de que, antes de creer en lo que le dé la real gana, tenga opción a echarle un vistazo "al otro lado". Al lado de la realidad.
Estoy en contra de la propaganda de la ignorancia, entendida ésta como la negación a los creyentes en los fenómenos paranormales de cualquier atisbo de crítica racional al examinar un fenómeno, premiando de antemano la opción mágica, paranormal, mistérica, del evento que se trate. Premiando, por lo tanto, la opción que más vende.
Estoy en contra de que se use torticeramente a la Ciencia según convenga al momento.
Estoy en contra de la exigencia de actos de fé puros y duros para defender lo indefendible.
En definitiva, estoy en contra de que se limite la libertad de pensamiento de la gente.
Y todos estos conceptos, como es lógico, no andan por libre en el éter, la atmósfera, ni se propagan solitos. Hay quien se encarga de propagarlos. Y de ahí llegamos a...
EL QUIÉN
¿Quienes son los que fomentan todo aquello que he mencionado más arriba?
¿Quienes son los que caen en constantes contradicciones disfrazadas de argumentos?
¿Quienes son los que exigen creencia sin límites a cualquiera de sus afirmaciones disfrazadas chapuceramente de "investigación"?
¿Quienes son las "mentes abiertas" que exigen a sus seguidores lealtad absoluta a la causa de lo paranormal en detrimento de otras explicaciones más normalitas?
¿Quienes son los que llaman fascistas, dogmáticos, inquisidores y otras lindezas por el estilo a los que osan señalarles que puede haber otra explicación mucho más terrenal y documentada que la que ellos ofrecen?
¿Quienes son los que jamás ofrecen una mínima prueba concreta y palpable de los misterios o fenómenos que defienden? Y si la tuvieran, no la darían, porque ya no tendrían nada que vender. Lo que vende es el morbo, lo irracional, lo ilógico, y no las explicaciones plausibles.
¿Quienes son los que se encargan de propagar con enorme fuerza el síndrome de Galileo, del injustamente perseguido, cuando esto no es cierto?.
No se les persigue a ellos. Se persigue el absurdo de sus declaraciones, se persigue la falta de escrúpulos morales de predicar cosas en las que ni ellos mismos creen, se persigue el populismo barato del que hacen gala para arrastrar a sus seguidores (sí, a tí, amiguito creyente en lo paranormal) al fanatismo más absurdo y carente de justificación alguna.
Como es lógico, la propaganda no se sustenta sola. Tiene que haber quien la ejerza. Pero mi batalla tampoco va contra los gurús de lo paranormal, en contra de lo que ellos se crean. Cada cual se gana la vida como puede o como le dejan. Mi batalla va contra sus pobres argumentos para seguir haciendo apología de lo supuestamente mágico y lo supuestamente misterioso, intentado enterrar lo que se supone que nos diferencia de los animales: la capacidad de razonar, también llamada a veces inteligencia. Son auténticos profetas de lo irracional.
Y en contra de lo que puedas pensar, amiguito creyente en lo paranormal, NO se te persigue a tí. Eso es lo que estos "quiénes" se encargan de propagar más o menos torticeramente, y lo que quieren que tú creas, ampliando su victimismo autoinducido a todos vosotros, cuando eso no es cierto.
Propagan que se os persigue sin justificación alguna a los que creéis en fenómenos paranormales. Y no es así. Pero como es lógico, las personas carentes de argumentos sólidos e indefendibles por simple sentido común sin necesidad de demostraciones excesivamente complejas tienen miedo de que les desmonten sus falacias en un pis-pas. Y como tienen miedo, necesitan rodearse de la masa para protegerse. Y eso es exactamente lo que hacen al extender su falso complejo, su falso síndrome de Galileo a sus seguidores, convenciéndoos de que todos vosotros estáis estigmatizados por creer en lo que os dé la real gana, al igual que algunos no creemos en lo que no nos convence. Y refugiarse en una masa, además de en la absurda lógica de la que hacen gala, es propio de cobardes.
Y llegan a convenceros de esta falacia empleando métodos torticeros y miserables, como el tan extendido de que se os estigmatiza porque sois unos "incultos" sin estudios y se os mira por encima del hombro porque no estáis a la altura de los científicos. Y eso es mentira. Con tan miserable y penosa falacia lo que hacen es intentar imbuiros a priori de un complejo de inferioridad que no tenéis porqué tener, porque ni nadie os persigue a vosotros como personas por vuestras creencias ni ningún científico que se precie de serlo (salvo, como es lógico, excepciones) se permitirá nunca menospreciar a una persona que no ha tenido la oportunidad de tener una formación completa y adecuada. Al contrario. Intentará en la medida de lo posible paliar esa falta de oportunidad compartiendo su conocimiento.
Y además, también es mentira por el simple hecho de que ni todos los escépticos son científicos, ni todos los científicos son escépticos. Sin ir más lejos, el que esto suscribe sólo tiene en su haber formativo el título de Graduado Escolar, y además sacado por examen libre mediante unos cursillos a distancia.
Y también es mentira que se intente limitar vuestra libertad de creer en lo que os dé la gana. Al contrario. Lo que se pretende es que lleguéis a entender que puede haber otras explicaciones, que lleguéis a entender que no tenéis porqué creer a pies juntillas el misterio de moda en el momento. Lo que se pretende es que lleguéis a tener la presencia de ánimo suficiente como para buscar una explicación un poquito más compleja que la mágica, pero mucho más creíble y palpable, mucho más cercana al mundo que conocemos. Y que una vez analizadas ambas opciones, libremente hagáis la elección de creer en una posibilidad o en la otra. Lo que se pretende es que lleguéis a tener libertad de pensar por vosotros mismos qué es lo que tiene validez y lo que no.
Mi lucha no es contra vosotros, amiguitos de lo paranormal. Mi lucha es contra la propaganda de la ignorancia (entendida como la he explicado antes) en detrimento de lo que, en definitiva, nos ha dado todo lo bueno y también todo lo malo que nos ha permitido llegar hasta aquí como seres humanos: el raciocinio, la mente inquieta, el espíritu crítico, la voluntad de saber.
Estimado amigo creyente en lo paranormal: espero haberme hecho entender, y por lo menos haberte sembrado una pequeña duda que te permita pensar un poco hasta dónde llega tu libertad, y haberte aliviado de la angustia que debe suponer sentirse injustamente perseguido.
Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)