martes, octubre 25, 2005

¿Son todas las opiniones respetables?

Curiosa pregunta, ¿verdad?


Pues va a ser que no. Va a resultar que no todas las opiniones son respetables por definición y por derecho propio. E incluso diría más: algunas no sólo no son respetables sino que son simplemente despreciables por absurdas, infundadas, delirantes e incluso contrarias a la propia dignidad del ser humano como tal.

En teoría, al parecer hay gente (sobre todo en el mundillo magufo) que postulan en aras de su libertad de expresión que sus opiniones son tan respetables como la de cualquier otro. Es más, no sólo tan respetables como la de cualquier otro, sino incluso igual de respetables que la de aquéllos que les desmontan sus tonterías mediante un discurso razonado y sostenido, que es como deben (o deberían) hacerse las cosas. Eso sí, exigir la respetabilidad cuando uno se siente agredido por su opinión queda guay de bien, pero darle respeto a la de los demás no parece ser su fuerte.

De hecho, hay magufazos que sin rubor alguno practican (e incluso lo reconocen abiertamente cuando no hacen alarde de ello) lo que intentan impedir para sí mismos: la censura. Digo intentan impedir porque de facto nadie absolutamente la practica sobre la ingente cantidad de tonterías que pueden llegar a soltar por sus bocazas.

Es en base al uso y abuso de estas premisas como estos individuos se permiten lanzar las más delirantes elucubraciones (iba a llamarlas hipótesis, pero esta palabra le viene grande a lo que quiero decir) exigiendo además respeto para ellas.


Pero para no meternos en arenas movedizas, y emplear el lenguaje como se debe (o por lo menos intentarlo), veamos qué entienden estos personajillos por opinión, qué es lo que entienden por respeto, y qué es lo que entiende el Diccionario On-Line de la Real Academia de la Lengua Española, todo esto aplicado a algunos ejemplos palpables de lo que se supone que son opiones, en el curioso rango de valores y de percepción de los magufillos de andar por casa, de los magufos veteranos ya hechos y derechos, y de los magufazos tipo gurú-del-misterio-que-te-cagas.

Sin ir más lejos:

Magufo: "Yo creo que las pirámides de Egipto tienen que haber sido construidas por civilizaciones extraterrestres".
Escéptico (o arpío, a gusto del lector): "Eso es una tontería del mismo tamaño que las propias pirámides. Ya se sabe cómo, quiénes y porqué construyeron las pirámides."
Magufo: "Es mi opinión, tan válida como la tuya o como cualquier otra".

Meeec. Error de entrada. La primera frase del magufo no es una opinión. Es una afirmación. Y como tal, debe sustentarse en una argumentación. Y si no la tiene, no pasa de ser una afirmación totalmente gratuita, además de parecerse mucho al agua destilada: inodora, incolora e insípida. Ya se sabe que afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. Y como nunca nos facilitan estas pruebas extraordinarias, no nos queda más remedio que considerarlas a bote pronto como lo que parecen ser: gilipolleces. Extraordinarias, eso sí...

Veamos la definición de opinión del Diccionario de la RAE:

opinión.
(Del lat. opinio, -onis).
1. f. Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable.
2. f. Fama o concepto en que se tiene a alguien o algo.
~ pública.
1. f. Sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados.
andar alguien en opiniones.
1. fr. Estar puesto en duda su crédito o estimación.
casarse alguien con su ~.
1. fr. coloq. casarse con su dictamen.

Veamos también la de afirmación y afirmar:

afirmación.
(Del lat. affirmatio, -onis).
1. f. Acción y efecto de afirmar o afirmarse.

afirmar.
(Del lat. affirmare).
1. tr. Poner firme, dar firmeza. U. t. c. prnl.
2. tr. Asegurar o dar por cierto algo.
3. prnl. Dicho de una persona: Estribar o asegurarse en algo para estar firme. Afirmarse en los estribos.
4. prnl. Dicho de una persona: Ratificarse en lo dicho o declarado.
5. prnl. Esgr. Irse firme hacia el contrario, presentándole la punta de la espada.

Me parece que queda patente que la lengua española calificaría la primera frase de nuestro magufo-ejemplo como afirmación.

Ahora bien, y aún dando por válido que fuera una opinión y no una afirmación, entraríamos de verdad en harina en lo que respecta a la respetabilidad o no de su opinión-afirmación.

Vayamos de nuevo a las fuentes:

respetable.

1. adj. Digno de respeto. U. t. en sent. ponder. Hallarse a respetable distancia.
2. (De la expr. respetable [público], vocat. con que se dirige alguien al público). m. Modo de designar al público del teatro u otros espectáculos. El respetable. U. m. c. coloq. U. m. en sent. fest.

respeto.
(Del lat. respectus, atención, consideración).
1. m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.
2. m. Miramiento, consideración, deferencia.
3. m. Cosa que se tiene de prevención o repuesto. Coche de respeto.
4. m. miedo (? recelo).
5. m. ant. respecto.
6. m. germ. espada (? arma blanca).
7. m. germ. Persona que tiene relaciones amorosas con otra.
8. m. pl. Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortesía.
~ humano.
1. m. Miramiento excesivo hacia la opinión de los hombres, antepuesto a los dictados de la moral estricta. U. m. en pl.
campar alguien por su ~, o por sus ~s.
1. frs. coloqs. Obrar a su antojo, sin miramientos a la obediencia o a la consideración debida a otra persona.
estar de ~.
1. fr. Dicho de una persona: Estar vestida.
3. fr. Dicho de una habitación: Estar adornada para un acto de ceremonia o de ostentación.


respetar.
(De respectar).
1. tr. Tener respeto, veneración, acatamiento.
2. tr. Tener miramiento (? respeto, atención).


Bien. Veamos. ¿Merecen "respeto" las siguientes "opiniones"?:

- Todos los científicos tienen una mente cerrada.
- Los fantasmas existen.
- Mi vaca lechera me da leche merengada.
- Los negros huelen mal.
- A los inmigrantes habría que pasarlos a cuchillo.
- El Código Da Vinci es una mierda.
- Los Ovnis nos visitan todos los días a las 18:00 hora local.

Mmm... curioso batiburrillo de "opiniones", ¿verdad? Aplíquese semejante inconsistencia a los postulados magufos per se y nos encontraremos con una curiosa retahíla de afirmaciones insostenibles, irrazonables e indemostrables.

¿Porqué debería yo respetar una afirmación que no se sostiene mediante argumentos o razones?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación que va contra lo demostrado hasta la fecha sin pruebas palpables?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación que no es más que una tontería delirante?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación directamente insultante?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación racista que va contra la dignidad del propio género humano?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación –a falta de pruebas ulteriores- completamente subjetiva acerca de un texto?
¿Porqué debería yo respetar una afirmación no sujeta a verificación?

En primer lugar, habría que señalar que el respeto (salvo en lo que se refiere a determinados aspectos intrínsecos al ser humano) no es una cosa que viene por sí misma y se instala en todo aquello que hagamos o digamos: el respeto hay que ganárselo.

Y hay "opiniones" que jamás se han hecho acreedoras al respeto de los que discrepen de ellas.

Mayormente porque en primer lugar no son opiniones, son afirmaciones gratuitas en la mayoría de los casos no sustentadas por ningún tipo de prueba, de argumentación, de razonamiento, ni de discurso.

Y en las veces en que se intenta sustentar estas afirmaciones para defender que son respetables, nos encontramos con una total ausencia de pruebas verificables, de datos verdaderos (no sesgados ni sacados de contexto), cuando no directamente con mentiras y falsificación de datos.

Y (last but not least) el respeto es una cuestión que debe funcionar en dos direcciones y no sólo en una: en la del que se da por menoscabado en sus derechos. Quiero decir que no se puede exigir sin contrapartida semejante lo que no se da: respeto. Y vosotros, queridos magufos, jamás respetáis la opinión que vaya contra vuestras creencias, vuestras "razones" o vuestros postulados o, para decirlo de otra manera en el caso de los gurús-del-misterio-que-te-cagas, que no coincidan con vuestros intereses.

Así pues, queridos magufillos, magufos y magufazos, tenemos que vuestras "opiniones" no valen ni para hacer puñetas.

No sólo no son respetables, sino que son directamente desechables.

No. Vuestra opinión ni es opinión ni es válida ni es respetable. Lo que vosotros llamáis opinión no es sino la expresión mediante dogmas de fé pura y dura la cual, como todo el mundo sabe, no tiene nada que ver con el razonamiento.

Y desde ese punto podría llegar a ser respetable. Pero como fé, y no como otra cosa.

Nadie os impide tener fé.

Lo que sí se os puede impedir es que se la intentéis imponer a los demás.

Lo que sí se os puede impedir es que evangeliceis con el absurdo, la sinrazón y la ignorancia, disfrazado todo ello de misterio-misterioso-que-te-cagas.

Lo que sí se os puede impedir es que vosotros mismos rechacéis que alguien intente descubrir qué es , de dónde viene y porqué aparece ese misterio de una manera sistemática, ordenada y repetible, ya que si se explica el misterio, éste pierde el encanto. El encanto del dogma. El encanto de la fé. De esa fé que proporciona lo que hace que el ser humano se crea próximo a los Dioses: el control de las masas, normalmente en forma de adeptos o creyentes incondicionales.

Pero jamás sabréis (porque vuestra fé no os lo permite) cuánto de maravilloso, de auténticamente epatante, hay en este mundo, en este universo, en esta vida, y cuánto aún nos queda por descubrir y desentrañar el porqué las cosas son como son y porqué funcionan como funcionan en el mundo real y no en vuestro mundo mágico-misterioso-alternativo-pseudo-espiritual. No hace falta irse a otros mundos ni a otro plano de la existencia. En este mismo tenemos maravillas sin fin.

Si el ser humano en general hubiera seguido vuestros postulados, aún nos estaríamos muriendo de un simple resfriado.

Así pues, me reafirmo en lo dicho: vuestras afirmaciones dogmáticas, delirantes, absurdas, contrarias al buen juicio, y que vosotros intentáis disfrazar de opinión, no valen ni el papel en el que están escritas.

Y no merecen ningún respeto. Ninguno.


Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)

jueves, octubre 13, 2005

El estado de la cuestión y la cuestión del estado

Como casi siempre, para los que no tenemos más remedio que vivir en ese tan nombrado monstruo de siete cabezas, aparentemente ajeno a nosotros mismos, llamado “esta sociedad”, lo urgente no deja tiempo para lo importante.

Así es como las grandes y pequeñas obligaciones diarias (intentar ganarse la vida honestamente, por ejemplo...) no nos permiten sacar tiempo suficiente para cosas que consideramos importantes, como por ejemplo contribuir humildemente a desenmascarar la cantidad enorme de falacias que nos venden a diario, magufas o no (también las hay de otro tipo, y muy pero que muy real, pero ese no es el objeto de este post). Anticipo que sí será objeto de alguna que otra entrada, porque no sólo de magufos vive el escéptico. De hecho, el índice de tonterida en casi todos los aspectos que nos va inundando a diario daría para cientos sino miles de blogs. Ains. Parece que últimamente nos la cogemos todos con papel de fumar. O eso pretenden. Que nos la cojamos con papel de fumar.

Es por eso que este humilde blog ha permanecido acumulando polvo desde su última entrada, allá por el mes de marzo de este año.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Y es una dicha poder tener no sólo tiempo, sino presencia de ánimo suficiente –el stress, es el stress...- para juntar unas cuantas palabras en la esperanza de que alguien las lea y eso le arranque o bien una sonrisa (a los escépticos, por ejemplo) o le impulse a intentar pensar, aunque sólo sea un poquito, por sí mismo (a los magufos, por ejemplo).

Mucho tiempo desconectado de los ambientes escépticos, he vuelto a ellos recientemente a través de la excelente lista Charlatanes, he echado un vistazo a tal y cual blog y me he hecho una idea del estado de la cuestión.

Y el estado de la cuestión sigue siendo preocupante y es el siguiente:

Increíble. Sencillamente increíble. Está claro que la ignorancia es atrevida, pero aún lo es más la caradura de determinados individuos que no sólo osan intentar vender cosas invendibles a gente incauta de buena fe, sino que se atraven a hacerlo a esos monstruos escépticos. Válgame Dios. Un individuo intentando (con nula suerte) establecer un protocolo (si es que llegan a entender qué es eso) para demostrar que una de las infinitas –a cual más estúpida- teorías acerca de las pirámides no sólo es válida sino que es comprobable científicamente (si es que saben lo que es eso).

Son persistentes, como podrá comprobar el amable lector en la ya citada lista sin censura del blog de Mauricio-José Schwarz. Y siguen siempre el mismo patrón: conforme les van desmontando tonterías, van montando otras de repuesto. A ser posible, mayores aún. No importa si mienten: tienen otra mentira aún más grande preparada. No importa si les pillan en un renuncio: siempre habrá quien les crea a ellos y no atienda a las explicaciones de gente preparada.

Si a esto le añadimos que en los kioskos he visto de refilón un coleccionable de uno de los stars de la misteriología nacial, apañados vamos.

Pero preocupante es ver que en medios “serios” se publican artículos “serios” acerca de temas supuestamente “serios” como la aromaterapia, como puede comprobarse aquí.

Y es imparable. Hasta el punto de que entre refresco y refresco, me ha hecho cabrearme con una persona a la que quiero y respeto profundamente: mi propio hermano, que sostiene que efectivamente el signo zodiacal puede dar una pista acerca de las pautas de comportamiento de determinados grupos humanos. Os puedo asegurar que mi hermano es una de las personas de reflejos más ágiles y más inteligentes que conozco, amén de sensible acerca de temas que normalmente no preocupan al común de los mortales, además de estar por norma general bastante bien informado. Si mi hermano puede creer o siquiera darle el beneficio de la duda a semejante tontería, no quiero imaginarme en qué grado de avanzada se encuentra la ofensiva (en todos los sentidos) magufa de la tontería misterio-esotérico-ocultista-paranormal-alternativa.

Y este es el estado de la cuestión: todo este circo vende. ¿Y porqué vende? ¿Tanto se aburre la gente? ¿Es que no hay otras cosas –y no me refiero solamente a temas que pudieran parecer “serios” como la divulgación científica o cultural- en las que entretenerse? Por ejemplo, se me ocurre que sería un buen entretenimiento molestarse en contrastar la supuesta información que les dan los vendedores de misterio. Afortunadamente, hoy en día –ya hubiéramos querido muchos de mi generación- la información está al alcance de cualquiera que se quiera molestar en ir a por ella. Pero eso tampoco vende.

Volvamos al intríngulis en sí del tema: ¿Porqué vende tanto el maguferío nacional? La respuesta es tan obvia que casi pasa desapercibida: porque se publicita bien.

Y eso nos lleva a la cuestión del estado:

¿Porqué estamos en este estado de cosas? ¿Porqué la gente presta más atención a las noticias noticiosas misteriosas de una panda de sinvergüenzas que a noticias reales, tangibles, comprobables, acerca del desarrollo tecnológico, cultural y científico de la Humanidad?

La respuesta es tan obvia como la anterior, si bien en el sentido contrario: porque se publicita mal.

Y además de que se publicita mal, parece que a los estudiantes de Ciencias de la Información no les enseñan en las Facultades uno de los puntos que debería ser el más importante de esa carrera llamada Periodismo: no se les enseña a contrastar la información.

Pero claro, también está la otra máxima periodística, no por infame menos real: "no dejes que la realidad te estropee un buen titular".

A la gente no le basta con que una determinada cuestión pueda ser tratada de una manera amena. Lo que cuenta es el gancho, el “mensaje” que llama la atención del potencial comprador.

Parece que algunos divulgadores científicos ya han aprendido técnicas básicas de marketing. Me explicaré. Aunque aún no lo he leído (no lo he encontrado en ningún kiosko ni librería de aeropuerto, que es donde me paso mucho tiempo últimamente), se ha publicado un libro de divulgación científica cuyo título es, ni más ni menos: “Cómo clonar a la rubia perfecta”.

Eso es gancho y lo demás tonterías.

Así que ya sabéis: hay que utilizar sus mismas armas. Marketing puro y duro.

Seguiremos informando. Que la razón os acompañe. ;-)